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Características físicas del mar de Alborán



   


Geografía e hidrología

El mar de Alborán como brazo más occidental del mar Mediterráneo y abierto al océano Atlántico por el estrecho de Gibraltar, se convierte en una zona de transición entre estas dos cuencas de características oceanográficas radicalmente distintas. El desnivel entre ambas cuencas permite un intercambio de aguas que se traduce en un flujo de agua superficial atlántica entrante en el Mediterráneo compensada por un flujo de aguas Mediterráneas en sentido contrario sobre el fondo del estrecho. Aunque la masa de agua atlántica no es de especial riqueza biológica al tratarse de agua superficial, su menor salinidad y temperatura, convierten a este flujo en el motor de la dinámica del mar de Alborán originando una serie de fenómenos oceanográficos de gran relevancia al crear un importante frente termohalino a su paso. A escala física, estos fenómenos oceanográficos han sido objeto de un gran esfuerzo de investigación por parte de diversos organismos oceanográficos.

El flujo atlántico entra bordeando la costa norte del mar de Alborán desviándose hacia el sur y creando un giro anticiclónico en la cuenca occidental de este mar. Tras este giro permanente, el flujo Atlántico se extiende hacia el Este formando remolinos y meandros pequeños así como un segundo giro en la cuenca oriental de Alborán para originar finalmente el denominado frente de Almería - Orán y la corriente Africana. Estos giros, encauzados por la topografía del fondo del mar de Alborán, y potenciados por condiciones meteorológicas y atmosféricas originan procesos de convergencia y divergencia de las masas de agua creando zonas de importante productividad.




 


La importante influencia atlántica en el mar de Alborán, no solo se traduce en la formación de zonas de alta productividad o en la entrada directa de ictioplancton desde el Atlántico, sino también en la distribución de especies atlánticas en el Mediterráneo. Frente al tradicional esfuerzo de investigación de la oceanografía física del mar de Alborán, en el campo de la biología sólo desde hace algunos años se están analizando los fenómenos asociados al flujo de agua Atlántica.

La zona de estudio de Alnitak es de especial interés oceanográfico al abarcar una zona de gran influencia atlántica, el mar de Alborán, y otra más Mediterránea. Esta segunda zona, el Golfo de Vera, comprendida entre el Cabo de Gata y el Cabo de Palos tiene todavía, aunque en menor grado, una influencia atlántica que se traduce en un flujo ciclónico inducido por la fuerza de Coriolis de agua menos densa y salina que va del Cabo de Gata a Palos, donde nos encontramos con una masa de agua particularmente salina y cálida alimentada por el Mar Menor y una masa de agua Mediterránea en el interior del golfo de Vera pegada a la costa, más salada que el agua atlántica modificada al encontrarse fuera del alcance directo del agua atlántica entrante.

Hace aproximadamente 6 millones de años y después de un largo período de sequía en el Mediterráneo, la entrada de agua del Atlántico por el actual Estrecho de Gibraltar se abrió de nuevo, dando lugar a lo que se ha considerado la mayor catarata de agua de todos los tiempos.

 

Flash creado por Natalia Parejo (Ideas 360)

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Meteorología

El clima de la región está determinado principalmente por el anticiclón de las Azores. Los inviernos (noviembre a febrero) se caracterizan principalmente por las bajas presiones que pasan sobre la península ibérica, dando como resultado la prevalencia de los vientos del Oeste. En esta época, el tiempo es inestable, húmedo y ventoso. En los meses de verano (junio a septiembre), el bien establecido anticiclón de las Azores produce un tiempo seco y templado con vientos del Este que se combinan con brisas solares creadas por las características desérticas de las montañas costeras. En primavera (marzo a mayo) se dan períodos alternos de tiempo invernal y veraniego. El otoño es my corto (octubre), produciéndose normalmente una transición abrupta entre el verano y el invierno.

La orografía de las tierras que circundan al mar de Alborán afecta de gran manera a los vientos, fundamentalmente en las zonas costeras, canalizándolos principalmente. En el estrecho de Gibraltar, por ejemplo, los vientos canalizados a través de él pueden alcanzar una gran fuerza.

Los vientos predominantes en la zona son el viento de poniente y el viento de levante. Se dan también vientos, en general de menor intensidad, de tipo terral o del sur - sudoeste llamado "leveche". Sin embargo, en cualquiera de estos casos, el flujo general es desvirtuado en el Mediterráneo occidental, gracias al monzón, durante el invierno y el verano. Durante el verano, el fuerte calentamiento de la península promueve vientos monzónicos del este hacia ella desde el Mediterráneo, especialmente fuertes durante el día. En invierno, sin embargo, el mar está notablemente más caliente que la tierra por lo que el monzón es desde ésta hacia el mar en forma de poniente o noroeste. Ambos monzones se componen con el flujo general isobárico.

Los vientos de poniente son vientos del oeste, húmedos, generalmente asociados a bajas presiones al norte y NW de la península y se dan más en las épocas de otoño, invierno y primavera. Estos vientos suelen durar varios días, hasta una semana o más, y producen un enfriamiento de la superficie del mar a lo largo de la costa española. En el mar de Alborán se produce el fenómeno llamado "pulsación" que consiste en el enfriamiento de las aguas debido a la entrada de aguas superficiales más frías impulsadas por el viento desde el Atlántico. Un efecto del viento importante a tomar en cuenta es el de que crea corrientes marinas que no son de arrastre (no corren con el viento). Debido al rozamiento del aire contra la superficie del agua, ésta es transportada de forma perpendicular al viento y hacia su derecha en el hemisferio norte. Esta corriente, una vez establecida, queda atravesada al viento en un ángulo de unos 45º en mar abierto y profundo y en un ángulo más pequeño en aguas poco profundas. De esta forma, con los vientos de poniente, en los que en el Mar de Alborán la costa queda a la izquierda del viento, la corriente superficial inducida por éste aleja el agua de la costa permitiendo el afloramiento de las aguas profundas más densas en ésta. Este agua superficial se hunde varios kilómetros mar adentro y retorna a la costa para cerrar el circuito. Se forma así un gran remolino de eje horizontal y cuyo espesor vertical es de unos 200 a 300 m. Por esta razón es conocido el hecho de que los vientos de poniente en el mar de Alborán promueven la creación de afloramientos.

Los vientos de levante son vientos del este o del sud-este normalmente asociados a altas presiones al norte de la península o incluso sobre Baleares. Son muy habituales en verano, cuando suele ser debido al establecimiento del anticiclón de las Azores, pero pueden aparecer en otras épocas, asociados con la actividad ciclónica en el Mediterráneo occidental, el norte de Africa o la parte atlántica del norte de Marruecos. Por las mismas razones explicadas para el viento de poniente, cuando el viento sopla del este en el mar de Alborán, se produce un transporte de agua superficial en este caso desde el mar hacia la costa (a la derecha de viento), por lo que el efecto es el contrario que en el caso anterior: surge un afloramiento de aguas profundas varios kilómetros mar adentro (desde 200 a 300 m de profundidad), y un sumidero de aguas superficiales cerca de la costa.

Además de estos vientos dominantes, son muy frecuentes también en el mar de Alborán y en el Golfo de Vera las brisas de costa, que son debidas a la distinta capacidad de calentamiento y enfriamiento de la tierra y el agua. Durante el día y bajo la acción solar, el suelo se calienta más rápido que el agua, y como el aire más caliente es el que pesa menos, la presión atmosférica se hace algo más baja sobre el suelo que sobre el mar, por lo que se establece una circulación del aire a ras de suelo desde el mar a la tierra (virazón). Durante la noche, la tierra se enfría más deprisa que el agua, por lo que se establece una circulación en las capas bajas desde tierra hacia el mar (terral).

Los vientos, asociados con la presión atmosférica, juegan un importante papel en la oceanografía del mar de Alborán intensificando o reduciendo la entrada de aguas atlánticas. Cuando sobre el Mediterráneo occidental se dan altas presiones, la superficie del mar se deprime tendiendo a forzar el agua hacia fuera a través del Estrecho, dando como resultado una reducción en el influjo de agua atlántica; por el contrario, cuando sobre el Mediterráneo occidental ocurren bajas presiones, la superficie del mar se eleva y el influjo aumenta. Igualmente, los vientos de poniente, asociados a bajas presiones, provocan un aumento de la entrada de agua atlántica, que podría llegar incluso a duplicarse al combinarse los dos efectos, mientras que los vientos de levante, asociados a altas presiones refrenan en cierta medida la entrada de agua del Atlántico.


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Oceanografía

Topografía submarina y tipos de fondo

Mar de Alborán.

La topografía de la región de estudio tiene gran interés y ha sido objeto de diversos estudios geológicos. El mar de Alborán tiene una profundidad máxima de unos 1500 m en la parte más occidental, y más de 2000 m en la cuenca oriental, con una topografía compleja. La plataforma continental es muy estrecha, entre 2 y 10 km en la costa española, y su profundidad límite varía entre los 100 y los 150 m. Los fondos son muy accidentados y están caracterizados por cañones, cordilleras y bancos de diversos tamaños y profundidades. Una de estas cordilleras, que discurre en dirección NE-SW contiene a la pequeña isla de Alborán (600 m x 250 m), de origen volcánico, que separa las cuencas oriental y occidental del mar de Alborán. La cuenca occidental de Alborán conecta con la oriental a través de dos canales: uno profundo entre el norte de la cordillera donde se encuentra la isla de Alborán y el banco de Djibouti que asciende hasta alrededor de 275 m, y otro menos profundo al sur de la cordillera.

En los fondos del mar de Alborán, los depósitos recubren en general el substrato rocoso, disminuyendo su espesor hasta llegar a desaparecer hacia el borde de la plataforma continental, dejando al descubierto el substrato rocoso. En la plataforma se encuentran sobretodo y de forma alternante arenas y fangos. La plataforma correspondiente a la principal zona de estudio, en la provincia de Almería, es de tipo mixto: presenta arenas y gravas gruesas que van disminuyendo de tamaño hacia el borde de la plataforma donde predominan los fangos. En la plataforma interna se presentan afloramientos rocosos.


Golfo de Vera.

El Golfo de Vera alcanza profundidades de hasta más de 2500 m a distancias que oscilan entre las 20 y las 40 millas náuticas (37 a 75 km). Está caracterizada por una plataforma continental de poca amplitud e irregular y de composición mixta de sedimentos silicicoclásticos y carbonatados en forma de gravas, arenas y fangos sobre un fondo de roca volcánica. El talud continental es también estrecho, con unos 10 km de anchura, y con una pendiente pronunciada. Este talud presenta grandes irregularidades morfológicas, y es de resaltar la importancia de los cañones profundos que surcan el área así como la aparición en diversos puntos de dorsales y montes submarinos. En el área próxima al Cabo de Gata, el margen continental presenta relieves volcánicos que representan antiguos cráteres rodeados de un conjunto de coladas que en ocasiones forman unidades morfológicas extensas.


 
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Oceanografía

Oceanografía física

Mar de Alborán.

La capa de agua atlántica en el mar de Alborán, que ocupa los primeros 150 m en el centro de la cuenca y unos 50 m cerca de la costa española, es prácticamente homohalina, con unos valores entre 36.2 y 36.5 º/oo. Entre los 10 y los 100 m de profundidad, se da en casi todo el mar de Alborán un mínimo de salinidad, generado por la evaporación de la capa más superficial y por la mezcla de las aguas algo más profundas con el agua mediterránea más salada. Debajo de esta capa de agua atlántica hay una capa de transición, de unos 100 m de espesor, con fuerte gradiente de salinidad. Entre los 200 y los 600 m de profundidad el gradiente es mínimo y se encuentran los máximos valores de salinidad: unos 38.5 º/oo, que indican una fuerte influencia de las aguas levantinas intermedias. Por debajo de esta capa, la salinidad comienza a decrecer lentamente y se sitúa en los 38.44 º/oo, que corresponde a las aguas profundas.

El gradiente de temperatura de la columna de agua de procedencia atlántica varía con las estaciones. Las termoclinas, en verano, tienen un fuerte gradiente desde casi la superficie hasta los 150 m de profundidad aproximadamente. La termoclina es más profunda donde la capa de agua atlántica es más gruesa. En invierno la capa de agua atlántica es casi isoterma. En la zona de transición que separa las aguas atlánticas y mediterráneas, los gradientes de temperatura son, como los de salinidad, elevados, pero a partir de ahí estos gradientes disminuyen mucho. En la capa entre los 200 y los 600 m de profundidad, correspondiente a las aguas levantinas intermedias, la temperatura ronda los 13,2ºC, y va disminuyendo muy lentamente hasta bajar a los 12,7 - 12,9ºC, temperatura típica de las aguas profundas mediterráneas.


Golfo de Vera.

En el Golfo de Vera se da el régimen estacional de temperaturas típico del Mediterráneo: homotermia fría en invierno y termoclina en verano. En primavera la temperatura superficial hasta los 15 o 20 m de profundidad es de 17-18ºC, a partir de donde se comienza a crear una termoclina, observando una temperatura de unos 14-15ºC a los 30-35 m y descendiendo suavemente hasta los 100 m donde se tienen temperaturas de unos 13ºC, manteniéndose aproximadamente así hasta el fondo. En verano se observa un fuerte gradiente de temperatura en la columna de agua: la temperatura superficial se eleva hasta los 25-27ºC, encontrándose la termoclina hacia los 20 m de profundidad donde la temperatura baja hasta más o menos los 24ºC, para seguir bajando hasta los 17-18ºC a los 35 m y luego más lentamente hasta los 13ºC. En otoño se alcanza una homotermia caliente, de entre 19 y 20ºC, en los primeros 25-30 m de la columna de agua, quedando una ligera termoclina a esa profundidad a partir de la cual decrece la temperatura hasta los aproximadamente 14,5ºC a 50 m y luego más lentamente hasta los 13,2ºC a 150 m a partir de donde la temperatura se mantiene. En invierno se llega a una homotermia fría con temperaturas de unos 14-15ºC hasta aproximadamente los 75 m de profundidad, alcanzando los 13,7ºC a los 100 m para seguir bajando hasta unos 13ºC que se mantienen ya constantes.

Las mediciones de salinidad en el Golfo de Vera indican mayor influencia atlántica (agua menos salina) durante las estaciones de primavera y otoño y mínima en verano, dándose una situación intermedia en invierno: en primavera se observan valores de 36.14 a 37.00 º/oo hasta los 25 m de profundidad, alcanzándose luego valores de 38.00 º/oo, típicamente mediterráneos, a más profundidad. En verano la salinidad de superficie aumenta hasta los 37.5 a 38 º/oo, con valores superiores a 38 º/oo a más de 60 - 70 m de profundidad. En otoño, la salinidad de los primeros 50 - 70 m vuelve a descender hasta los 36.0 - 36.9 º/oo, volviendo a aumentar hacia las profundidades hasta alcanzar los 38.0 - 38.5 º/oo. Por último, en invierno la salinidad superficial vuelve a aumentar hasta los 37.0 º/oo o algo más hasta los 50 m, alcanzándose luego los 38.0 - 38.5 º/oo a partir de los 100 m.


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Oceanografía

Oceanografía química

Mar de Alborán.

Los estudios referentes a la abundancia y la distribución de los nutrientes en el mar de Alborán son muy escasos. En general, en todos los océanos la distribución vertical de los nitratos es muy similar, aumentando su concentración desde la superficie, donde puede ser nula o casi nula, hacia las profundidades. Sin embargo, en Alborán se detectan valores altos de sales nutritivas en niveles subsuperficiales debido a los procesos de divergencia.

La campaña "Ictio-Alborán 0791" del Instituto Español de Oceanografía realizó en julio de 1991 mediciones de clorofila, nitratos y silicatos en la mitad norte del mar de Alborán. Una de las zonas detectadas con mayores valores de nutrientes y de clorofila fue el Seco de los Olivos, donde se observaron valores máximos de clorofila a 25 m de profundidad y de nitratos y silicatos a 50 m.

Los valores de clorofila se midieron a 10 y 25 m. A 10 m de profundidad, las mayores concentraciones se detectaron en las cercanías del Estrecho, lo cual refleja la fertilización generada en la capa eufótica por el chorro de agua atlántica entrante y cómo el fitoplancton presente en la zona aprovecha los nutrientes entrantes. También hay una concentración algo mayor a la circundante en la zona sudoeste de la bahía de Málaga. En las mediciones a 25 m de profundidad, se observaron tres zonas con valores máximos: el seco de los Olivos, las cercanías del Estrecho y el banco de Djibouti.

Los datos de nitratos y silicatos se tomaron a 25 y 50 m de profundidad. Los valores máximos de nitratos (2-3 mmol/l) y de silicatos (1-2 mmol/l) a 25 m se detectaron en la zona entre Gibraltar y Marbella, dando valores elevados de silicatos también en el banco de Djibouti y un gradiente positivo hacia el Cabo de Gata. El gradiente de nitratos desde el Estrecho refleja una vez más el aporte de nutrientes del agua atlántica entrante, así como la zona de divergencia en el área de Marbella. A 50 m, tanto nitratos como silicatos presentaron sus concentraciones máximas (5-6 mmol/l para nitratos y 3 mmol/l para silicatos) cerca de costa coincidiendo con las zonas de divergencia: área de Marbella, Málaga y Motril y también en el Seco de los Olivos. Se encontró un máximo de nitratos también en el banco de Djibouti.


Golfo de Vera.

En el Golfo de Vera, los valores observados de nitratos y de muchos fosfatos son, en general, más altos que en otras zonas del Mediterráneo debido a la influencia atlántica. En un estudio realizado por el Instituto Español de Oceanografía en la zona alrededor de Garrucha, en la parte central del Golfo, se observaron variaciones estacionales en las concentraciones de nutrientes. En primavera los valores de nitratos pueden llegar hasta los 3 mmol/l al nivel de subsuperficie y de 1mmol/l a los 25 m de profundidad en las aguas frente a Villaricos, mientras que en verano estas concentraciones se observan ya en toda la zona. En otoño, los niveles de nutrientes en los primeros 25 metros son más bajos, pero a partir de esta profundidad y hasta los 50 m hay un brusco ascenso de la concentración hasta los 4.6 a 6.3 mmol/l, coincidiendo con valores altos de salinidad que sugieren la presencia de afloramientos. Sin embargo en invierno toda la zona fótica, hasta los 50 m de profundidad, presenta valores de nitratos y fosfatos bajos, semejantes a los del resto del Mediterráneo occidental en esta época, pero que aumentan considerablemente con la profundidad.


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Oceanografía

Corrientes y afloramientos

Como ya se ha explicado más arriba, en el Mar de Alborán se produce la mezcla del agua Atlántica con el agua altamente salina del Mediterráneo, variando la salinidad del agua atlántica entrante desde 36,2 hasta 36,5 º/oo durante su migración hacia el este por el mar de Alborán, siendo modificada principalmente por las aguas levantinas intermedias afloradas y agua atlántica que se ha hecho más salina previamente. Esta agua atlántica modificada ocupa la superficie del mar hasta una profundidad de unos 150 a 200 m en el centro de la cuenca y hasta unos 50 m cerca de la costa española, mientras que las aguas levantinas intermedias ocupan generalmente entre los 200 y los 600 m de profundidad.

La principal corriente de agua superficial en el mar de Alborán está compuesta por los dos giros adyacentes anticiclónicos que ocupan toda la cuenca y que reciben el nombre de Giro Occidental de Alborán, y Giro oriental de Alborán. Tras pasar el mar de Alborán, la corriente principal de agua atlántica modificada continúa hacia el este a lo largo de la costa argelina.

Parte del agua atlántica modificada circula cerca de la costa española hasta el Cabo de Gata, donde converge con el agua mediterránea residente, de diferentes características, que circula al este de este cabo en dirección sudoeste a lo largo de la costa, resultando así que el agua atlántica modificada es desviada hacia el sudeste en dirección a Orán, en la costa argelina. Parte de esta agua es retenida por el giro oriental de Alborán para seguir circulando de forma anticiclónica, mientras que el resto continúa hacia el este formando la corriente argelina. Como resultado de esto, se forma un frente muy bien definido al este del giro oriental que es llamado Frente Almería - Orán, formado por la convergencia de dos masas de agua muy distintas, y a lo largo del cual se han detectado las características propias de un afloramiento y se ha observado una gran actividad biológica.

Los afloramientos o upwellings son mecanismos de gran importancia al llevar a la superficie masas de agua profunda donde se concentran en su mayor parte los nutrientes, fertilizando de esta forma la capa eufótica. Los afloramientos pueden ser provocados por diversos factores, como circulaciones de tipo vertical, regímenes de circulación ciclónica o la ocurrencia de determinados tipos de vientos, como ya expliqué más arriba. Estos afloramientos pueden ser más o menos permanentes o de carácter puramente temporal. Aparte de los afloramientos ya mencionados propios del Frente Almería - Orán, tienen lugar también en el mar de Alborán otros procesos de este tipo, bastante permanentes, en el sector noroccidental, entre las costas españolas y la corriente atlántica entrante, produciendo zonas muy fértiles, especialmente en las zonas ya mencionadas de Marbella, Málaga y Motril. En otros puntos de la costa también se pueden producir afloramientos temporales cuando se dan vientos de cierta fuerza que desplazan hacia alta mar las aguas superficiales costeras y provocan el ascenso de las frías y saladas aguas profundas.

En la zona del Golfo de Vera, de características oceanográficas tan distintas a las del mar de Alborán, la combinación de la topografía y la interacción de masas de agua, favorecen bajo determinadas condiciones climáticas la aparición de áreas de afloramiento importantes, en la zona norte del golfo, en las proximidades del Cabo Tiñoso, pero que sin embargo no han sido casi estudiadas. También se ha sugerido la posibilidad de la existencia de afloramientos en la zona central del Golfo, a la altura de Garrucha, que podrían ser favorecidos por la topografía submarina de la zona, en donde se encuentra algún profundo cañón submarino que llega muy cerca de la costa, y por las fuertes brisas terrales que suelen soplar en la zona.




Flash creado por José Antonio Fayos

 
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Oceanografía

Variaciones estacionales en las condiciones oceanográficas

El mecanismo de transformación del agua atlántica entrante en agua mediterránea varía según las estaciones, encontrándonos principalmente con un fenómeno estival y uno invernal, de características bien diferenciadas.

Durante el verano, se forma una termoclina entre los 20 y los 40 m de profundidad, en la capa superficial de mayor influencia atlántica, limitando el intercambio entre esta capa y la subyacente, de forma que la más superficial se calienta por efecto del clima cálido y seco y se produce gran evaporación aumentando así su salinidad; pero debido a su temperatura, de alrededor de 25ºC, esta capa no aumenta de densidad por lo que permanece en equilibrio. El agua que se encuentra justo debajo de la termoclina sigue siendo agua atlántica, pero al no estar influenciada por la atmósfera, mantiene los valores mínimos de salinidad.

En los meses de invierno se dan dos características importantes que producen un desequilibrio en las masas de agua: el enfriamiento de la atmósfera que da como resultado una importante transferencia de calor del agua al aire pues el agua está bastante más cálida que el aire, y los fuertes vientos fríos y secos que se dan en esta época y que favorecen una fuerte evaporación. Tanto la pérdida de calor como la evaporación provocan un aumento de la densidad en la capa más superficial y salina que de esta forma se hunde por movimientos de convección vertical homogeneizando grandes espesores de agua y aportando así oxígeno a las capas más profundas, fenómeno de gran importancia para el mantenimiento de la vida bentónica. Este proceso se da de manera muy intensa en tres puntos del Mediterráneo y que influyen en toda la cuenca: el Egeo y zona de Rodas-Chipre, el Adriático y la cuenca nor-occidental.



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